El día se levantó gris, parecia que no nos íbamos a ir de Galicia sin conocer sus nubes y su lluvia. "Llovía en la ciudad, llovía en los campos intensos, llovía en el paraíso lacustre de la ría de Arosa y en la ría de Vigo, y en su puente, llovía en la plaza, impávida y casi irreal, de Cambados,..." (García Márquez, Viendo llover en Galicia).
Pero llegamos hasta la Isla de Arosa, mar de mejillones. La visita fué breve, mientras que unos fueron a comprar plantas de pimientos de padrón en un mercadillo, otros nos acercamos hasta el puerto a ver faenar los barcos mejilloneros.

A media mañana seguimos viaje hasta Cambados, cuna del albariño. Comenzamos la visita paseando por sus calles al borde del mar, viendo los restos de una antigua Torre Vigía. Visita obligada fué el Pazo de Fefiñáns, construido en el siglo XVI por Don Juan Sarmiento Valladares, consejero del rey Felipe II de España. Sufrió nuevos añadidos en el siglo XVII, encargados por el vizconde Gonzalo Valladares. Más tarde pasó a propiedad de los marqueses de Figueróa. En la fachada del poderoso edificio se pueden ver los escudos de las familias nobiliarias.
Después de recorrer el pueblo, decidimos conocer sus platos y, como no, probamos el pulpo también en Cambados, junto con sus ostras y vieiras..... Exquisitas regadas con albariño y ribeiro.
De vuelta al hotel, por la tarde hubo disparidad de visitas. Mientras que el grupo más grande visitaba Sanxenxo, pueblo y playas, otro pequeño grupo decidimos no irnos de Sanxenxo sin saborear su pulpo y pasamos la tarde en un pequeño bar próximo al hotel donde nos enseñaron a cocer y preparar el pulpo.
Un plato delicioso donde los haya, con su aceite, su pimentón dulce y picante y su poquita de sal... y si lo acompañamos de su taza de albariño y la compañía de amigos.....hay que probarlo.
A la mañana siguiente acabó nuestro viaje por tierras gallegas; salimos temprano y nos quedaron por delante horas y horas de autobús. Tanto las horas de ida como las de vuelta fueron compensadas con creces con los dias pasados conociendo y saboreando los productos de las rias Baixas.