Costumbres y tradiciones
“De noche y sin descansar vengo de lejanas tierras para observar el trapijo de estas niñas jubriqueñas.”
Así comenzaba una de las muchas coplas que los jóvenes cantaban a las muchachas. Estas canciones andando el tiempo, las hicieron suyas las comparsas que recorrían las calles el día de las Máscaras.
Las apariciones de la Cruz del Chorrillo, las cencerradas o el mito del “cura sin cabeza” eran, en Jubrique, motivo de susto o de jolgorio.
A propósito de los fantasmas, cuentan que si alguien tenía una querendona o un querendón, al llegar la noche, para no ser conocido, se disfrazaba de negro con un corcho y un farol en la cabeza y al toque de la cuerna la gente se escanillaba y se encerraba en sus casas, el camino quedaba libre.
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